Harry x Draco - La orden del fenix
Quinto Año
El verano fue insoportable.
Los dementores.
El juicio en el Ministerio.
Las cartas vacías de Ron y Hermione.
La sensación constante de que el mundo entero lo observaba como si estuviera perdiendo la cabeza.
“Voldemort volvió.”
Y aun así nadie quería escucharlo.
Harry llegó a Hogwarts más agotado y furioso que nunca.
Pero cuando las puertas del Gran Comedor se abrieron…
sus ojos buscaron automáticamente una cabellera rubia entre la mesa de Slytherin.
Y la encontró.
Draco ya lo estaba mirando.
Fue apenas un segundo.
Pero Harry notó inmediatamente la diferencia.
Draco también había cambiado.
Más alto.
Más serio.
Más delgado quizá.
Y había algo tenso en su expresión que antes no existía.
Como si durante el verano hubiera aprendido cosas que nunca quiso saber.
Entonces Crabbe dijo algo a su lado y Draco apartó la vista rápidamente.
La conexión se rompió.
Pero Harry sintió ese viejo nudo extraño en el pecho regresar de inmediato.
Dolores Umbridge
La llegada de Dolores Umbridge convirtió Hogwarts en una prisión elegante.
Harry estaba furioso constantemente.
Las detenciones.
Las mentiras del Ministerio.
La sonrisa falsa de Umbridge mientras llamaba delirios a todo lo ocurrido con Cedric.
Y para empeorar las cosas…
Draco ahora era prefecto.
La insignia plateada brillaba sobre la túnica negra de Draco mientras caminaba por los pasillos con aquella expresión arrogante perfectamente ensayada.
Pero Harry empezaba a notar algo.
Draco ya no disfrutaba las crueldades igual que antes.
Se reía menos.
Y a veces, cuando Umbridge hablaba sobre “disciplinar” a Harry, Draco se quedaba demasiado callado.
Primera detención
Harry salió tarde de una de las horribles detenciones con Umbridge, la mano todavía ardiéndole.
“I must not tell lies.”
Las palabras seguían marcadas en su piel.
Caminaba solo por un corredor oscuro cuando escuchó pasos acercándose.
—Potter.
Harry levantó la vista inmediatamente.
Draco.
El corazón le dio un golpe incómodo y molesto.
Porque aún después de todo…
seguía reaccionando así.
Draco se detuvo frente a él y sus ojos bajaron automáticamente hacia la mano herida de Harry.
Su expresión cambió apenas.
Rabia.
Harry lo notó.
—¿Qué quieres, Malfoy?
La frialdad en su voz hizo que Draco tensara la mandíbula.
—Umbridge hizo eso.
No era una pregunta.
Harry escondió la mano inmediatamente.
—No es asunto tuyo.
Draco dio un paso más cerca.
—Déjame verla.
Harry soltó una risa seca.
—¿Desde cuándo te importa?
El golpe fue directo.
Y Draco lo sintió.
Porque honestamente… no tenía respuesta que pudiera decir en voz alta.
El pasillo quedó en silencio.
Harry seguía respirando con enojo contenidο.
Draco observándolo como si quisiera decir algo importante y no encontrara cómo.
Al final habló más bajo.
—No confíes en ella.
Harry entrecerró los ojos.
—¿Eso es otra advertencia misteriosa?
Draco apartó la mirada un segundo.
Y Harry recordó el cementerio inmediatamente.
La culpa volvió a aparecer en los ojos grises.
—Solo ten cuidado —murmuró Draco.
Luego se marchó antes de que Harry pudiera responder.
Ejército de Dumbledore
Las semanas avanzaron igual que en la historia conocida.
Harry creó el Ejército de Dumbledore.
Umbridge empeoró todo.
Las tensiones crecieron en Hogwarts.
Y Draco parecía atrapado entre dos versiones de sí mismo otra vez.
Frente a los demás seguía siendo el típico Malfoy:
sarcasmo, burlas, comentarios venenosos.
Pero cuando se cruzaba a solas con Harry…
todo cambiaba.
Las miradas duraban demasiado.
Las palabras se volvían más suaves.
Y había una preocupación constante escondida bajo todo lo demás.
Una noche, después de una reunión del Ejército de Dumbledore, Harry regresaba solo hacia Gryffindor.
Entonces escuchó voces cerca de una ventana abierta.
Lucius Malfoy.
Harry se congeló inmediatamente al reconocerlo.
Draco estaba frente a su padre.
Y jamás había visto a Draco tan rígido.
—No olvides cuál es tu lugar —dijo Lucius con frialdad.
Draco bajó la mirada apenas.
—Sí, padre.
—Los tiempos que vienen exigirán lealtad absoluta.
Harry sintió un escalofrío.
Lucius se marchó poco después dejando a Draco completamente solo frente a la ventana.
Inmóvil.
Como si apenas pudiera respirar.
Harry debería haberse ido.
Pero no lo hizo.
Draco levantó la vista lentamente.
Y lo vio.
Por un segundo ambos parecieron sorprendidos.
Luego algo en la expresión de Draco se quebró apenas.
Solo un instante.
Suficiente para que Harry entendiera algo importante:
Draco estaba asustado.
De verdad.

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